
Mitología griega
El Vellocino de oro es la reliquia central de la expedición de los Argonautas en la mitología griega. Cuelga en el bosque sagrado de Ares, en la Cólquide, y está custodiado por una gran serpiente que nunca duerme. Es el objetivo del viaje de Jasón y también el objeto decisivo por el que Medea traiciona a su patria y ayuda a Jasón a escapar de la Cólquide. También se lo llama Vellocino dorado o Piel del carnero de oro.
Las historias disponibles no explican con claridad el origen primero del Vellocino de oro. Su aparición principal en la narración ocurre cuando Jasón y los Argonautas llegan a la Cólquide: para entonces ya cuelga en el bosque sagrado de Ares y está custodiado por una serpiente que no duerme.
Su primera función importante es desencadenar la petición de Jasón a Eetes, las peligrosas pruebas que debe aceptar y la entrada nocturna de Medea en el bosque sagrado para ayudarlo. Después de que el Vellocino de oro es retirado, el conflicto entre la casa real de la Cólquide y los Argonautas estalla de inmediato, y la expedición pasa de buscar la reliquia a huir de sus perseguidores.
En estas historias, el Vellocino de oro no manifiesta directamente capacidades de ataque, curación o transformación. Su poder reside sobre todo en su carácter sagrado y simbólico: está protegido por el bosque de Ares y por una serpiente insomne, y basta para que el rey Eetes sospeche que los extranjeros codician su trono y su tierra; también es la prueba de la fama heroica alcanzada por Jasón. Cuando el Vellocino de oro es robado, sacude el poder real de la Cólquide, provoca persecución, exilio y sangre familiar, y se convierte en una reliquia en la que conviven gloria y desastre.
El Vellocino de oro es la reliquia de misión más famosa del ciclo de los Argonautas. Se encuentra en la Cólquide, colgado en un bosque sagrado. Jasón conduce a los Argonautas hasta allí y pide al rey Eetes de la Cólquide que le entregue el Vellocino de oro. Eetes impone condiciones en apariencia, pero en realidad espera que Jasón muera durante las pruebas.
El Vellocino de oro rara vez se describe como un objeto que ejerza poderes de forma activa. Su importancia procede de su carácter sagrado, del sistema de custodia que lo protege y de la fama heroica asociada a él. Quien lo obtiene cumple el objetivo de la expedición y queda de inmediato envuelto en conflictos de realeza, traición familiar y venganza de perseguidores en la Cólquide.
En la Cólquide, el Vellocino de oro está bajo el control de Eetes y cuelga en el bosque sagrado de Ares. En el bosque lo guarda una gran serpiente que no duerme, de modo que los forasteros no pueden acercarse con facilidad. Después de que Jasón supera las pruebas de uncir los toros de pezuñas de bronce que escupen fuego, arar el campo de Ares, sembrar los dientes de dragón y vencer a los guerreros armados, Eetes aun así no quiere cumplir su promesa.
En Medea toma el Vellocino de oro, Medea conduce de noche a Jasón al bosque sagrado de Ares y usa hierbas y conjuros para dormir a la serpiente insomne que custodia el Vellocino de oro. Jasón aprovecha la ocasión para descolgarlo y huye esa misma noche con Medea hacia la nave Argo. En Los Argonautas escapan de la Cólquide, después de que el Vellocino de oro es llevado a bordo, Eetes envía una flota en su persecución, y los Argonautas emprenden la huida.
Los Argonautas llegan a la Cólquide, Medea toma el Vellocino de oro y Los Argonautas escapan de la Cólquide confirman de forma clara que el Vellocino de oro se halla en un bosque sagrado de la Cólquide, custodiado por una serpiente que no duerme, y que es el objetivo de la expedición de Jasón y los Argonautas.
La edad de los hombres vincula el Vellocino de oro con la expedición y la fama de la generación heroica, lo que muestra su posición representativa en las leyendas de la Edad de los Héroes. El regreso de los Argonautas confirma que los Argonautas finalmente llevan el Vellocino de oro de vuelta a Grecia.
Estos materiales no explican con claridad cómo llegó originalmente el Vellocino de oro a la Cólquide, ni detallan si posee efectos mágicos independientes. Por eso, este registro lo presenta solo como reliquia sagrada y objetivo de expedición, no como un objeto mágico capaz de curar, profetizar o atacar por sí mismo.