
Mitología griega
Las Simplégades son el paso marítimo peligroso que los argonautas debían atravesar durante su expedición, formado por dos peñascos que se cerraban uno contra otro. Su importancia radica en que marcaban un punto decisivo de la ruta hacia la Cólquide y ponían a prueba si la nave Argo podía continuar hasta la tierra del vellocino de oro.
Las Simplégades se sitúan ante el estrecho que conduce al mar Negro y se describen como una entrada marítima peligrosa en esa zona. Los dos peñascos se alzaban a ambos lados del paso, entre corrientes, oleaje y remolinos; cualquier nave que entrara mientras las rocas se cerraban quedaba aplastada.
En la tradición de la expedición de los argonautas, las Simplégades son el tramo peligroso que Fineo anuncia de antemano a Jasón. No son simples escollos, sino dos grandes rocas móviles que chocan entre sí; una nave solo puede pasar si aprovecha el breve instante en que se separan.
El modo de atravesarlas tiene también valor de presagio. Fineo aconseja a los héroes soltar primero una paloma para probar el paso: si el ave logra cruzar, la nave puede seguirla; si muere atrapada, los héroes no deben arriesgarse. La Argo consigue pasar entre las rocas gracias al esfuerzo de los remeros y a la ayuda de Atenea, y solo la popa resulta ligeramente dañada. Después de ese cruce, las Simplégades dejan de moverse y quedan fijadas como acantilados a ambos lados del estrecho.
La narración sitúa las Simplégades en la ruta que sigue la Argo después de dejar la costa donde se encontraba Fineo y antes de llegar a la Cólquide. Están asociadas con la entrada del mar Negro, un paso estrecho, olas violentas, remolinos y acantilados costeros; por ello funcionan como un corredor marítimo dentro del itinerario de la expedición, no como una isla o una ciudad independiente.
«Fineo y las harpías» menciona este lugar: tras librarse del tormento de las harpías, Fineo explica a Jasón que más adelante encontrará las Simplégades y enseña a los héroes a probar el paso con una paloma.
«Las Simplégades» menciona este lugar: la Argo llega ante la entrada del mar Negro, suelta la paloma siguiendo las indicaciones de Fineo y, con ayuda de Atenea, atraviesa las dos rocas que chocan entre sí.