
Mitología griega
Esparta es una importante ciudad-estado de Laconia en la mitología griega y la sede regia de figuras como Helena, Tindáreo y Menelao. Tiene un papel central en la tradición de la guerra de Troya, porque el matrimonio de Helena, su rapto y el juramento de los reyes griegos parten de este lugar.
Esparta se sitúa en Laconia y en los relatos suele aparecer a través del palacio real, los altares, los espacios de actividad fuera de la ciudad y los caminos que conducen hacia la costa. Amiclas se presenta como un lugar cercano a Esparta, vinculado con la leyenda de Jacinto y Apolo; la costa laconia aparece, a su vez, en la narración de la salida de Helena con Paris.
Esparta es ante todo un centro de poder real y de política matrimonial. Tindáreo recibe allí a los pretendientes de Helena llegados de distintas partes de Grecia y, siguiendo el consejo de Odiseo, hace que todos juren reconocer el futuro matrimonio de Helena y proteger a su esposo. Más tarde Helena se casa con Menelao, de modo que Esparta queda asociada también a la autoridad regia y al honor de la casa de Menelao.
En los antecedentes de la guerra de Troya, Esparta es además el lugar donde se desencadena el conflicto. Paris llega como huésped al palacio de Menelao y después se lleva a Helena junto con riquezas de la casa; con ello deshonra a la familia real espartana y hace que vuelva a invocarse el antiguo juramento de los pretendientes. Así, Esparta no es solo la patria de Helena o el emplazamiento del palacio real, sino uno de los lugares centrales por los que los reyes griegos quedan implicados en la tradición troyana.
Esparta se ubica dentro de Laconia y aparece conectada con el palacio, los altares, los santuarios de las afueras, Amiclas y la costa laconia. El palacio es el escenario principal de la elección de esposo para Helena, de la acogida de Paris por Menelao y de las estancias que quedan vacías tras la partida de Helena; el altar funciona como el lugar ritual del juramento de los pretendientes.
Amiclas, cerca de Esparta, aparece en el relato de Jacinto como parte del paisaje laconio de campos y montes. La narración de la salida de Helena de Esparta menciona además la costa y las naves, de modo que la ciudad combina en los relatos la imagen de una sede regia interior con una conexión territorial hacia la navegación por el mar Egeo.
En "Teseo y Helena" se menciona este lugar: Teseo y Pirítoo llegan a Laconia, raptan a la joven Helena en la zona de Esparta y la llevan al Ática.
En "El juramento de los pretendientes de Helena" se menciona este lugar: héroes de distintas regiones griegas llegan a Esparta para pretender a Helena, y Tindáreo dispone que antes juren ante los dioses proteger el matrimonio de Helena.
En "El juicio de Paris" se menciona este lugar: Afrodita promete entregar a Paris a Helena, que vive en Esparta, enlazando así el juicio celebrado en el monte Ida con la casa real espartana.
En "Helena y Paris" se menciona este lugar: Paris llega a Esparta y es recibido por Menelao; después se lleva a Helena y riquezas, lo que se convierte en una de las causas principales de la tradición de la guerra de Troya.
En "Teseo y Pirítoo" se menciona este lugar: Helena es presentada como hija de Zeus que vive en la región de Esparta; tras ser raptada, sus hermanos Cástor y Polideuces la rescatan.
En "Apolo y Jacinto" se menciona Amiclas, cerca de Esparta: la muerte de Jacinto y las tradiciones cultuales locales incorporan los alrededores de Esparta al ámbito geográfico del mito de Apolo.