
Mitología griega
El estrecho de Escila y Caribdis es el paso marítimo angosto de la ruta de regreso de Odiseo, formado por dos grandes rocas y las aguas peligrosas que corren entre ellas. Su importancia radica en que obliga a Odiseo a afrontar una elección sin salida perfecta: de un lado, un remolino capaz de tragarse la nave; del otro, un monstruo que arrebata marineros.
Este estrecho se encuentra en la ruta que sigue Odiseo después de abandonar la isla de Circe, tras las aguas de las sirenas y antes de la isla de Trinacia. En el relato aparece como un paso encerrado entre dos rocas que estrechan la navegación: en un lado Caribdis traga y expulsa el mar, y en el otro Escila habita en una cueva elevada del acantilado.
En la geografía de la Odisea, el estrecho de Escila y Caribdis es uno de los pasos más peligrosos del viaje marítimo del héroe. Circe advierte de antemano a Odiseo que, si la nave se acerca a Caribdis, el casco, el mástil y la tripulación pueden ser arrastrados por el remolino; si se ciñe al lado de Escila, perderá algunos hombres, pero la nave aún tendrá posibilidad de pasar.
La función mítica de este lugar no es servir de campo de batalla, sino plantear una decisión de navegación. Odiseo no puede resolver el peligro con armadura y lanza: debe acelerar el paso siguiendo el consejo de Circe y aceptar la pérdida de seis compañeros, arrebatados por Escila desde su cueva en la roca.
El relato presenta esta zona como una vía marina comprimida entre paredes rocosas. El lado de Caribdis se describe como una sima y un oleaje que absorben y expulsan periódicamente el agua; el lado de Escila, en cambio, está marcado por un alto acantilado con una cueva desde la cual el monstruo extiende sus seis largos cuellos para atacar a las naves que pasan.
En el itinerario de Odiseo, este estrecho se sitúa entre una serie de peligros marítimos: primero las aguas de las sirenas, luego Escila y Caribdis, y después la isla de Trinacia, donde se encuentra el ganado de Helios. En conjunto, constituye un paso clave de la ruta de regreso, donde el peligro pasa de la seducción al riesgo directo de naufragio.
En “Las sirenas, Escila y el ganado de Helios” se menciona este lugar: antes de que Odiseo parta, Circe le explica los peligros de ambos lados y le aconseja pasar rápidamente junto a Escila. Después, el relato cuenta cómo la nave de Odiseo entra en el estrecho; mientras los marineros fijan la atención en el remolino de Caribdis, Escila arrebata a seis hombres desde la cueva.