
Mitología griega
Salamina es una isla de la geografía mítica de la Guerra de Troya, presentada sobre todo como una de las tierras griegas. Su importancia no reside en un episodio propio, sino en señalar el ámbito de origen de héroes, príncipes y guerreros griegos antes de la expedición a Troya.
En los relatos, Salamina aparece junto a Esparta, Pilos, Argos e Ítaca dentro de la red geográfica del bando griego. No se desarrollan su relieve, sus puertos ni sus límites concretos, así que solo puede confirmarse que se la menciona como una isla del ámbito heleno.
Salamina ocupa en la narración de la Guerra de Troya el papel de lugar de origen dentro del mundo griego. Se la incluye entre los territorios vinculados con los pretendientes de Helena y con el ejército expedicionario, lo que muestra que la guerra se concibe como una movilización de varias ciudades, islas y linajes, no solo de un centro único.
No aparece como campo de batalla principal, ni como sede oracular, ni como morada divina. Su función es la de un marcador geográfico que sitúa a los participantes de la expedición troyana en distintas regiones del ámbito griego.
Como isla, Salamina se presenta simplemente como un nombre más dentro de la lista de territorios griegos. Las historias no ofrecen datos más precisos sobre su costa, su entorno marítimo o su topografía interior, así que no conviene añadir detalles no respaldados por la tradición.
En «El juramento de Tindáreo», Salamina figura junto a Creta, Ítaca y otras tierras griegas como lugar de origen de los héroes que acudieron a pedir la mano de Helena en Esparta.
En «Ifigenia en Áulide», Salamina aparece junto a Argos, Esparta y Pilos dentro del cuadro de la coalición griega que se reúne en Áulide para preparar la expedición contra Troya.