
Mitología griega
Ponto es el mar que aparece en la etapa primordial de la mitología griega y representa la vasta extensión de aguas que se abre más allá de la tierra. Su importancia está en que, junto con el cielo y las montañas, define los primeros contornos geográficos del mundo.
Ponto se sitúa en el borde de la tierra desplegada por Gea y aparece como una extensión marina. No es un río ni una fuente, sino un océano agitado que golpea las costas recién formadas.
En los relatos sobre el origen del cosmos, Ponto nace de Gea sin unión con otro ser y pertenece a los primeros elementos geográficos del mundo en formación. Junto con el cielo representado por Urano y las montañas, hace que el mundo mítico deje de ser solo vacío y tierra, y empiece a organizarse en regiones básicas: lo alto, la tierra firme, las montañas y el mar.
Ponto no es aquí un puerto concreto ni una zona marítima histórica, sino el propio “mar” dentro de la cosmología mítica. El relato lo sitúa en el límite de la tierra y lo presenta como una vasta superficie de agua procedente de Gea, que en conjunto forma el plano marino de la geografía cósmica griega temprana.
En “Caos y los primeros dioses” se menciona este lugar: el relato cuenta que Gea, después de engendrar el cielo y las montañas, engendró también a Ponto, es decir, el mar.