
Mitología griega
El río Peneo es un río de Élide que aparece en el trabajo de Heracles de limpiar los establos de Augías como una de las corrientes desviadas para llevar agua hasta ellos. Su importancia se concentra en ese episodio: sus aguas sirven para arrastrar la suciedad acumulada durante años y permiten al héroe completar la tarea en un solo día.
En el relato correspondiente, el río Peneo se sitúa en Élide, cerca de los establos de Augías. Se menciona junto con el río Alfeo, y ambos son utilizados por Heracles como fuentes de agua para limpiar los establos.
En la historia de la limpieza de los establos de Augías por Heracles, el río Peneo no actúa como una divinidad independiente ni como el escenario principal, sino como un elemento geográfico necesario para cumplir el trabajo. Tras observar el terreno y las corrientes cercanas a los establos, Heracles desvía las aguas del Peneo y del Alfeo para que atraviesen el recinto y realicen la limpieza por la fuerza del agua.
El relato solo precisa que el río Peneo se encuentra en Élide y cerca de los establos de Augías. Su función narrativa aparece en paralelo a la del río Alfeo: juntos forman el sistema fluvial cercano que puede ser conducido hasta los establos.
En "Los establos de Augías y las aves del Estínfalo" se menciona este lugar: Heracles utiliza las corrientes del Peneo y del Alfeo para lavar los establos de Augías, que llevaban años sin limpiarse.