
Mitología griega
El río Pactolo es, en la mitología griega, el río asociado al relato del rey Midas. Su importancia se debe sobre todo a que Midas se lavó allí para desprenderse del don de convertir en oro todo lo que tocaba, y desde entonces se decía que sus arenas tenían un brillo dorado.
El relato sitúa el río Pactolo dentro del ámbito de acción de Midas: siguiendo las instrucciones de Dioniso, el rey llega a su orilla y remonta el curso del agua en busca del lugar donde brota la corriente limpia. La escena presenta una ribera con agua clara entre las piedras, hierba en la orilla y zonas poco profundas donde una persona puede entrar para lavarse.
El río Pactolo no aparece en el mito de Midas como morada divina ni como centro de una ciudad, sino como el lugar acuático donde se deshace un poder concedido por un dios. Dioniso ordena a Midas que se lave en el río la cabeza, el cuerpo y las manos, para que la facultad de convertir en oro lo que toca abandone su cuerpo. Así, el río se convierte en el escenario donde el castigo de la codicia de Midas queda aliviado y el rey puede librarse de la desgracia.
El relato describe el agua del Pactolo corriendo entre piedras, con raíces de hierba en la ribera, fresca y lo bastante somera para vadearla. Midas se inclina en el agua poco profunda para lavarse las manos, se vierte agua sobre la cabeza y vuelve a beber una corriente que sigue siendo simplemente agua. La narración relaciona además el color dorado de las arenas del río con el poder del oro que Midas dejó allí, rasgo que pasó a ser una señal característica del Pactolo en la tradición mítica.
En "El rey Midas" se menciona este lugar: Dioniso envía a Midas al río Pactolo para que se lave y pierda el poder de convertir en oro todo lo que toca. Tras entrar en el agua, Midas recupera la normalidad, y el relato explica que desde entonces las arenas del río suelen tener un color dorado.