
Mitología griega
Nemea es una región del entorno de Argos en la mitología griega, célebre por el león de Nemea del primer trabajo de Heracles. En el relato, es a la vez un paraje agreste habitado por el monstruo y el lugar donde Heracles obtiene la piel de león que se convertirá en uno de sus atributos más característicos.
Nemea se sitúa en la zona de Argos y aparece descrita como una región de laderas, valles, viñedos y pastos. El león de Nemea se mueve por las montañas y cuevas cercanas, amenazando los caminos, los campos y los apriscos de la comarca.
Nemea está vinculada sobre todo al primer trabajo de Heracles. Euristeo ordena al héroe que vaya allí para matar al enorme león; la fiera tiene una piel tan dura que ni las flechas ni las espadas pueden herirla, de modo que Heracles debe vencerla en combate cuerpo a cuerpo dentro de su cueva.
Por ello, Nemea se convierte en uno de los lugares decisivos en la formación de la identidad heroica de Heracles. Tras matar al león, el héroe le arranca la piel y se la echa sobre los hombros; ese trofeo pasa después a ser uno de los signos más constantes de su imagen.
La Nemea del relato no es un edificio ni una ciudad aislada, sino una región formada por laderas, valles, campos, viñedos, caminos de montaña y cuevas. La guarida del león se presenta como una cueva que atraviesa la montaña y tiene dos entradas; Heracles bloquea una de ellas, entra por la otra y allí mata a la bestia.
En "El león de Nemea" se menciona este lugar: Heracles, por orden de Euristeo, viaja a Nemea, sigue el rastro del enorme león de la zona, lo mata y luego lleva su piel de regreso a Micenas.
En "Heracles y Eurito" también se alude a la piel del león de Nemea para resumir una de las hazañas célebres que Heracles ya había realizado.