
Mitología griega
El monte Eta es una montaña de la mitología griega vinculada con la muerte y la apoteosis de Heracles. Su importancia procede sobre todo de la tradición según la cual el héroe subió allí a la pira, dejó atrás su cuerpo mortal y fue llevado por los dioses al Olimpo.
El monte Eta es el lugar de montaña al que Heracles fue llevado al final de su vida. El relato no se centra en límites geográficos precisos, sino en la escena final formada por la montaña, el bosque, la pira y el fuego ritual.
Dentro de la geografía de Heracles, el monte Eta pertenece a la etapa final de su vida, no a los lugares de acción de los doce trabajos. Deyanira, engañada por las últimas palabras de Neso, untó con sangre envenenada una túnica y se la envió a Heracles; cuando el veneno hizo efecto, Heracles ordenó que lo llevaran al monte Eta, donde se levantó una pira para consumir con el fuego el cuerpo mortal que ya no podía soportar el dolor.
Este lugar une dos planos: la muerte y la divinización. En el relato, lo que ven los mortales son las llamas y el humo sobre la montaña; después del fuego, los huesos de Heracles desaparecen, y los dioses lo conducen al Olimpo para incorporarlo entre los inmortales.
En los relatos relacionados, el monte Eta aparece como una montaña a la que se puede subir, donde se puede cortar madera y construir una pira. En sus laderas hay viento, y en el bosque se cortan ramas de pino y madera de encina para formar el fuego funerario de Heracles. La descripción natural sirve para situar la escena: la ladera, el bosque, la pira y las llamas componen el lugar donde termina la existencia mortal de Heracles.
En "La muerte y apoteosis de Heracles" se menciona este lugar: atormentado por la túnica envenenada, Heracles ordena que lo lleven al monte Eta y allí sube a la pira; después de las llamas, los dioses lo conducen al Olimpo.
En "Las hazañas posteriores de Heracles" también se menciona el fuego del monte Eta, como cierre de los últimos viajes, sufrimientos y apoteosis del héroe.