
Mitología griega
Ítaca es el reino insular de Odiseo en la mitología griega y el destino final del relato de regreso de la *Odisea*. Su importancia procede sobre todo de la realeza de Odiseo, del palacio donde Penélope y Telémaco esperan su retorno, y de la paz interna que sigue al episodio de los pretendientes.
En los relatos, Ítaca aparece como una isla montañosa y rocosa, no muy extensa, apta para la cría de cabras y con valles donde se cultivan trigo y vid. Cuando Odiseo regresa, la nave de los feacios lo deja en una bahía tranquila de la isla, junto a un olivo y a una cueva consagrada a las ninfas. La isla incluye también el palacio real, la plaza pública, la choza del porquerizo en el monte y la finca rural donde vive Laertes.
Ítaca es la patria y el reino de Odiseo. En la tradición de la guerra de Troya, Odiseo parte de allí para unirse al ejército griego en virtud del juramento de los pretendientes de Helena; en la tradición del regreso, es el hogar al que debe volver después de sus largos viajes por mar.
Cuando Odiseo llega de nuevo a Ítaca, no entra de inmediato en el palacio como rey. Atenea cubre primero la isla con niebla, de modo que él no reconoce al instante su tierra, y después lo disfraza de mendigo para que busque antes al fiel porquerizo Eumeo y se reúna con Telémaco. Por eso Ítaca no es solo el destino del regreso, sino también el escenario donde se ponen a prueba los criados desleales, los pretendientes, la antigua autoridad real y el orden familiar.
Tras la muerte de los pretendientes, Ítaca todavía afronta un nuevo conflicto interno. Los parientes de los muertos se reúnen en la plaza, y algunos siguen a Eupites para vengarse de Odiseo; Odiseo, Telémaco y Laertes les hacen frente cerca de la finca rural. Finalmente, Atenea, por voluntad de Zeus, detiene a ambos bandos y pone fin a la cadena de venganzas en la isla.
La Ítaca de los relatos se describe como una isla pequeña pero célebre, con laderas, rocas, caminos escarpados y valles. No es un reino de amplias llanuras fértiles, sino un espacio insular definido por el terreno montañoso, el pastoreo y una agricultura limitada.
La bahía donde desembarca Odiseo al ser devuelto a su patria tiene aguas tranquilas; en la orilla hay un olivo y, cerca, una cueva de las ninfas con tinajas y pilas de piedra, frecuentada por abejas. Atenea ayuda a Odiseo a guardar en la cueva los objetos de bronce, las ropas, el oro y la plata que le han regalado los feacios, y luego cierra la entrada con una gran piedra.
La isla comprende además distintos espacios sociales: el palacio es el lugar donde los pretendientes consumen los bienes de Odiseo y presionan a Penélope para que vuelva a casarse; el corral de Eumeo se encuentra en el monte, lejos del palacio; la plaza es el espacio público donde los itacenses se reúnen y discuten si deben vengarse; y la finca con huerto de Laertes se sitúa en el campo, fuera de la ciudad.
En "El regreso de Odiseo a Ítaca" se menciona este lugar: los feacios llevan de vuelta a Ítaca a Odiseo dormido, Atenea disipa la niebla sobre la isla y le indica que primero busque al porquerizo Eumeo.
En "La rebelión y la paz en Ítaca" se menciona este lugar: después de la muerte de los pretendientes, el conflicto entre sus parientes se extiende desde el palacio hasta la plaza y la finca rural, hasta que Atenea lo detiene.
En "La concentración de los griegos y la embajada de paz" se menciona este lugar: Odiseo, como rey de Ítaca, es llamado a unirse al ejército griego y participa en la reunión previa a la expedición contra Troya y en las gestiones diplomáticas.
En "Nausícaa y los feacios" se menciona este lugar: Odiseo declara en el palacio de los feacios que procede de Ítaca y finalmente emprende en sus naves el camino de regreso.
En "Los cícones y los lotófagos" se menciona este lugar: cuando Odiseo y sus compañeros zarpan de regreso desde Troya, su objetivo sigue siendo volver a Ítaca, y el deseo de regresar a casa acompaña toda su deriva por el mar.