
Mitología griega
El Jardín de las Hespérides es el jardín sagrado de Hera situado en el lejano Occidente de la mitología griega, donde crecía el manzano de oro que Gea regaló a la diosa. Su importancia procede sobre todo del trabajo en que Heracles recibió la orden de conseguir las manzanas de oro.
Los relatos míticos sitúan este jardín en el extremo occidental de la tierra, cerca del fin del mar y del lugar por donde desciende la noche. En sus proximidades se encuentra el lugar donde Atlas sostiene el cielo; las manzanas de oro están custodiadas por las ninfas Hespérides, y junto al árbol vigila el dragón Ladón.
El Jardín de las Hespérides es, ante todo, el huerto sagrado de Hera. El manzano de oro procede del regalo que Gea ofreció a Hera con ocasión de su boda con Zeus, de modo que el jardín reúne el valor de un don nupcial, de un bien propio de la diosa y de un recinto sagrado situado en el límite del mundo divino. Su elemento central es el árbol de las manzanas de oro, custodiado por las Hespérides, ninfas asociadas al atardecer, y por el insomne dragón Ladón.
En la tradición de los trabajos de Heracles, este jardín es un lugar al que el héroe debe llegar, aunque no puede encontrarlo directamente. Heracles no conoce el camino hacia el recinto sagrado y avanza hacia el oeste preguntando por él: primero obtiene de Nereo información sobre la relación entre Atlas y las manzanas de oro, y luego recibe de Prometeo el consejo de no recogerlas con sus propias manos, sino de hacer que Atlas lo haga por él. Por eso el jardín no funciona como una simple etapa de viaje, sino como el destino final de una empresa situada en el extremo occidental, definido por el árbol sagrado y por el lugar donde Atlas sostiene el cielo.
El Jardín de las Hespérides se describe como un recinto sagrado del «lejano Occidente», cerca del «extremo de la tierra», próximo al límite del mar y a la dirección por la que llega la noche. Su ubicación pertenece a la geografía mítica y no queda fijada en los relatos como un lugar real concreto.
El jardín aparece vecino o cercano a la morada de Atlas. Atlas se mantiene en el confín de la tierra sosteniendo la bóveda celeste, mientras sus hijas guardan las manzanas de oro; Heracles acepta sostener el cielo por un tiempo para que Atlas entre en el jardín y traiga las manzanas. Esta relación espacial vincula el jardín con el borde del mundo, el peso del firmamento y las imágenes occidentales del crepúsculo.
«Hespérides» designa a las hermanas ninfas que custodian el jardín sagrado, presentadas en el relato como divinidades de la región del atardecer. El jardín suele recibir su nombre de esas ninfas, aunque también puede entenderse como el jardín sagrado de Hera o como el recinto donde se encuentran las manzanas de oro. Esta entrada adopta el nombre «Jardín de las Hespérides» porque la función mítica del lugar se reconoce sobre todo por la tradición de las ninfas que protegen las manzanas.
En «Las manzanas de oro de las ninfas» se menciona este lugar: Euristeo ordena a Heracles viajar al jardín sagrado de Occidente para obtener las manzanas de oro de Hera. En el relato, Heracles descubre por medio de Nereo y Prometeo la relación entre el jardín y Atlas, y finalmente hace que Atlas entre en el recinto sagrado para sacar las manzanas; más tarde, Atenea devuelve las manzanas al jardín custodiado por las ninfas.