
Mitología griega
Erimanto es un monte de la mitología griega vinculado a los trabajos de Hércules, conocido sobre todo como el lugar donde merodeaba el jabalí de Erimanto. Dentro de la geografía heraclea, sirve de escenario montañoso para una misión de caza y captura.
En el relato, el monte Erimanto se sitúa en la zona de Arcadia, con bosques, laderas abruptas y nieve profunda en invierno. De camino hacia allí, Hércules pasa por la cueva donde vive el centauro Folo y después se interna en la montaña para seguir el rastro del jabalí.
Erimanto aparece en la tradición de los trabajos de Hércules como una montaña habitada por un jabalí salvaje. Euristeo ordena a Hércules que capture vivo al animal, no que lo mate, de modo que el monte se convierte en un lugar donde se ponen a prueba la fuerza, la resistencia y la habilidad del héroe para atrapar a su presa.
El relato presenta Erimanto como un entorno montañoso cercano a Arcadia. En la montaña hay árboles, pendientes escarpadas, suelo helado y nieve acumulada; el paso del jabalí se reconoce por la tierra removida, los matorrales quebrados y las huellas de pezuñas sobre la nieve.
En el contexto narrativo, el monte Erimanto está cubierto en invierno por una nieve muy profunda, que se convierte en una condición del terreno aprovechada por Hércules para capturar al jabalí. El animal se mueve por la montaña y suele devastar campos y atemorizar a personas y ganado; estas descripciones presentan Erimanto como una zona de borde formada por monte boscoso, laderas y tierras agrícolas cercanas.
En "La cierva de Cerinea y el jabalí de Erimanto" se menciona este lugar: Euristeo ordena a Hércules ir al monte Erimanto para capturar vivo al jabalí. Hércules lo empuja hacia la nieve profunda de la montaña, espera a que sus movimientos queden dificultados, lo ata y lo lleva vivo de regreso a Micenas.