
Mitología griega
Colono es un bosque sagrado y santuario situado fuera de Atenas; en la tradición del exilio final de Edipo, es el lugar donde se detiene por última vez y desaparece. Su importancia procede del destino oracular de Edipo y de la protección secreta que Atenas obtiene al acogerlo.
Colono se encuentra cerca de Atenas y forma parte del territorio ateniense; en el relato se pueden divisar desde allí las murallas de la ciudad. Se describe como un bosque sagrado suburbano, con laderas, olivos, sonido de fuentes y un camino transitado, en un entorno tranquilo y marcado por el tabú religioso.
En la historia del exilio de Edipo, Colono no es un simple lugar de descanso, sino un santuario consagrado a unas diosas temibles. Al llegar, Edipo reconoce que el sitio corresponde al final anunciado por el oráculo: allí, en un lugar perteneciente a esas diosas, terminará su vida y dará protección a la tierra que lo reciba.
Colono también une la desgracia de la casa real de Tebas con la tradición ateniense de acogida. Creonte intenta llevar a Edipo de vuelta a Tebas, y Polinices acude a pedir el apoyo de su padre, pero Edipo se niega a permitir que Tebas utilice su cuerpo y el beneficio del oráculo. Al final confía su destino a Teseo y a Atenas.
En el relato, Colono está en las afueras de Atenas y aparece asociado a laderas, roca blanca, olivos, hierba y fuentes. En el borde del bosque sagrado hay señales de culto, y los habitantes del lugar consideran que los extranjeros no deben entrar allí sin permiso. Al mismo tiempo, se halla cerca de un camino, por lo que se convierte en punto de encuentro entre el exiliado, los vecinos, el rey de Atenas y personajes llegados de Tebas y de Argos.
El rasgo religioso central de Colono es su bosque sagrado. Los habitantes dicen que pertenece a unas diosas temibles, cuyo nombre no debe pronunciarse directamente, y también las llaman diosas benévolas; el relato menciona además que la zona está vinculada a espacios sagrados de Poseidón y Prometeo. Allí Edipo pide purificarse antes de morir y hace que Teseo lo acompañe a solas hasta el último lugar. Su sepultura queda definida como un secreto que no debe señalarse públicamente y que solo debe conservarse dentro de la sucesión del poder real ateniense.
En "Edipo en Colono" se menciona este lugar: allí Edipo recibe la protección de Teseo, rechaza las exigencias de Creonte y Polinices, y muere de manera misteriosa en lo más profundo del bosque sagrado.
En "Edipo y Antígona en el exilio" se menciona este lugar: Colono es el destino al que Antígona llega tras sostener a su padre durante un largo vagar, y también el sitio donde Edipo deja su última bendición a Atenas.
En "Polinices y Eteocles" se menciona este lugar: antes de atacar Tebas, Polinices acude a Colono para pedir la bendición de su padre, pero se marcha con la maldición de Edipo sobre la lucha fratricida.
En "Antígona" se menciona este lugar: después de la muerte de su padre en Colono, Antígona regresa a Tebas y queda envuelta en el conflicto provocado por el entierro de Polinices.