
Mitología griega
Los establos de Augías son la zona de cuadras donde el rey Augías de Élide guardaba sus rebaños en la mitología griega, y constituyen el escenario de uno de los doce trabajos de Heracles. Su importancia radica en que allí el héroe cumplió la tarea de limpiarlos en un solo día desviando el curso de los ríos.
Los establos se sitúan en Élide, dentro del reino de Augías. El relato los vincula con los ríos Alfeo y Peneo, cuyas aguas Heracles utilizó para lavar las cuadras.
En la tradición de los trabajos de Heracles, los establos de Augías no son un campo de combate, sino un lugar donde se pone a prueba la inteligencia práctica y la capacidad de ejecución del héroe. Euristeo ordenó a Heracles viajar a Élide para limpiar unas cuadras que no habían sido aseadas durante años, con la intención de humillarlo mediante una labor sucia, pesada y poco honorable.
Heracles no retiró el estiércol poco a poco. Observó el terreno y las corrientes cercanas, abrió canales y condujo los ríos Alfeo y Peneo a través de los establos. Después de cumplida la tarea, Augías se negó a pagar la recompensa previamente acordada, y Euristeo tampoco reconoció el trabajo como válido porque Heracles había pedido una compensación.
El relato sitúa los establos de Augías en Élide y los relaciona con dos ríos próximos. El lugar es la zona de cría del ganado de Augías, y su entorno físico cumple una función directa en la narración: al ser desviadas, las aguas de los ríos se convierten en la fuerza que permite limpiar las cuadras.
En "Los establos de Augías y las aves del Estínfalo" se menciona este lugar: Heracles llega a Élide por orden de Euristeo para limpiar los establos de Augías, acumulados de suciedad durante años, y completa la tarea con ayuda de los ríos Alfeo y Peneo.