
Mitología griega
El río Aqueloo es, en la mitología griega, un río asociado al dios fluvial del mismo nombre y tiene un papel importante en las tradiciones sobre el destierro y la purificación de Alcmeón. Es a la vez un curso de agua y un lugar liminal donde confluyen tierras recién formadas, ritos de expiación y vínculos matrimoniales.
En "Alcmeón y el collar", el río Aqueloo aparece como la ribera a la que llega Alcmeón durante sus errancias. El relato lo describe con un cauce sinuoso, orillas de barro húmedo y juncos, y con tierras nuevas formadas por la acumulación de sedimentos en su desembocadura.
En la historia de Alcmeón, el río Aqueloo cumple sobre todo una función de purificación y acogida. Tras matar a su madre, Alcmeón es perseguido por las Erinias; primero obtiene expiación en Psófide, pero no puede establecerse allí porque la tierra deja de ser fértil. Un oráculo le ordena habitar en una tierra surgida después del matricidio, y por eso llega a la ribera del Aqueloo. El dios del río lo recibe y lo purifica de nuevo, permitiéndole permanecer por un tiempo en la tierra recién formada por las aguas.
El Aqueloo del relato no es solo un río de fondo, sino un lugar ligado a las tierras nuevas de su desembocadura. Sus aguas arrastran sedimentos año tras año y depositan nuevo suelo donde el río llega al mar; la narración considera esa tierra como un espacio que no había cargado con la antigua culpa de Alcmeón. El barro húmedo de las riberas, los juncos y los depósitos fluviales de la desembocadura conforman los rasgos geográficos que caracterizan este lugar dentro del mito.
En "Alcmeón y el collar" se menciona este lugar: después de matar a su madre, Alcmeón se exilia hasta la ribera del Aqueloo y vuelve a quedar purificado bajo la protección del dios fluvial. Más tarde, el dios entrega a su hija Calírroe en matrimonio a Alcmeón; cuando Calírroe le pide el collar y el peplo de Harmonía, Alcmeón regresa a Psófide y finalmente muere en una emboscada tendida por los hijos de Fegeo.